miércoles, 12 de mayo de 2010

MIS DELES INTERMEDIOS

Bueno,bueno, no os pongais celosos, por favor! Ya os he dicho que os quiero y os querré a todos, pero estos son ahora, en este rpeciso momento mis"niños" del DELE, y podéis imaginar lo especiales que son, porque cada uno en vuestro momento lo habéis sido también (en otro caso no estaríais leyendo esto,¿verdad?).
Pues esta es su entrada, para que cada uno escriba lo que quiera:

Por Simón (Suiza):

¿Un buen libro o una buena película?

En nuestro mundo, hay muchos caminos por los cuales uno puede refugiarse de la realidad pura y dura. Por ejemplo, la publicidad sirve como la gasolina en el motor de nuestros sueños. Ver la televisión es como ver el escaparate de un gran almacén. Aunque la realidad sea diferente, la gente está en otro planeta y se cree omnipotente. Para la mayoría de nosotros, surge el mismo fenómeno con las películas y los libros. Sin embargo, hay opiniones divergentes cuando uno pregunta: ¿O un peliculón o un libro monumental?

Sobre todo, se tiene que decir que cada uno contestaría a su propia manera y lleno de subjetividad a esta pregunta. Yo no quiero decir ni pelicula, ni libro, o sea ni blanco, ni negro. Ambos me gustan por sus ventajas. Quiero subrayar los adjetivos “buen” y “buena”. ¿Cuáles son las cualidades de un “buen” libro y de una “buena” película?
En mí opinión, tienen que construir un enlace con la realidad. Claro que me gusta entrar en otro mundo lleno de novedades y sin mala suerte. Sin embargo, también me gusta ver chocando los dogmas y los paradigmas de mi cerebro con aquellos de un libro o de una película. Las páginas y las pantallas deberían ser enemigos que atacan nuestra realidad casi fija, que provocan nuestra ideología y que exigen respuestas. A mi, no me importa estar sentado en un sillón cómodo o en una butaca, disfrutar de la visualización o de las palabras, sino que me interesan las ideas y los pensamientos de los protagonistas. Por ejemplo, el libro “Culpa y Penitencia” y la película “La Fortaleza” ambos me han impresionado mucho.

En conclusión quiero decir que no hay ninguna conclusión. Si tuviera que elegir entre el libro y la película, no llegaría a una decisión final. Me siento muy bien en el área gris entre los polos blanco (libro) y negro (pelicula). Un día me voy al cine con mis amigos, el día siguiente me quedo en la cama para leer. Sobre todo, lo más importante es el carácter “enemigo” del medio. ¿Como solía decir Kafka? “El libro (o sea, para mi también la película) tiene que rompar el mar helado dentro de nuestros cuerpos.”
¡Enfrentamos los rompecabezas!

1 comentario:

Charles-Thomas De Coene dijo...

El amanecer


El amanecer, a mi me parece como un sueño despierto, lo que es mágico es que cada persona en el mundo ve el mismo astro subir cada día en el horizonte pero nadie ve la misma imagen que se está dibujando sobre esta gigante hoja que es el cielo.

A veces, cuando va a empezar a subir nuestra estrella, el cielo ya está compuesto de nubes, más o menos finas, de diferentes colores que van del blanco al negro, pero de una vez, con la luz del sol viniendo, el cielo se inflama de todos los colores, hasta que el sol acaba por llegar a su punto suficientemente alto para irradiar nuestro lado de esta piedra que es la tierra.

Y esta obra de teatro se repite todos los días, y cada vez, es una nueva escena la que se está creando, siempre con nuevos actores, eso depende del sitio que tengamos en el auditorio, en las montañas hay por supuesto esos dientes que muerden el paisaje, con sus bosques de pinos, a veces la nieve esta en el espectaculo, teniendo la fecha de unos espejos, y cuando se pone a reflejar los rayos del sol, es el fin del espectáculo, porque tenemos que cerrar los ojos, es un poco como el cierre del telón.

Sobre la playa los protagonistas son las olas, la arena que se pone a bailar con su pareja el viento sobre el ritmo monotono de la resaca, esos están en el primer plano, al fondo hay esos soñadores que son los veleros, que siempre quieren irse en otros países lejanos y desconocodos, y por fin, la sal llenando el aire de su olor a yodo.

En el campo, el actor principal, que es una actriz, al vez efímera y omnipresente, estoy hablando de la neblina, la señorita blanca que vive al ritmo diario de la fusión de la humedad y del calor, dos elementos opuestos que se unen para ofrecernos una de las obras más bonitas de la madre naturaleza. Y generalmente, las personas que contemplan este cuadro dejan de pensar en el resto del mundo, se ponen melancólicos hasta que acaba de cantar la señorita, interpretando el canto de la fauna salvaje.


De Coene Charles-Thomas